{"id":396,"date":"2021-06-23T15:37:37","date_gmt":"2021-06-23T13:37:37","guid":{"rendered":"http:\/\/gibaltar.cat\/?page_id=396"},"modified":"2021-06-28T18:13:28","modified_gmt":"2021-06-28T16:13:28","slug":"introduccio","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/gibaltar.cat\/index.php\/documents\/diari-de-francesc-de-casamitjana\/introduccio\/","title":{"rendered":"Introducci\u00f3"},"content":{"rendered":"\n<p>Es del se\u00f1or don Francisco de Casamitjana [manuscrit]<\/p>\n\n\n\n<p>Est Caroli de Casamitjana<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Empresas y sucesos gloriosos que consiguieron las armas del emperador y rey nuestro se\u00f1or Carlos Sexto en Alemania y terzero en Espa\u00f1a y de sus altos aliados en los Reynos de Andaluz\u00eda sobre las costas del de Granada y Corona de Arag\u00f3n, desde mayo de 1704 en que se principi\u00f3 la guerra en aquella parte asta el de 1706<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Mantua a\u00f1o 1713 [text barrat]<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Se\u00f1or<\/p>\n\n\n\n<p>Iva a echar mano de un arrojo, y se intimid\u00f3 la raz\u00f3n toda a vista del empe\u00f1o a que aspirava. Iva a bosquejar una imagen de vuestra magestad, y se acovard\u00f3 el pinzel preocupada del susto u de la admiraci\u00f3n la fantas\u00eda en el mismo umbral. Iva = m\u00e1s a, y que ya que el destino le restituie a la pluma los alientos, que le av\u00eda usurpado b\u00e1rbaramente el temor.<\/p>\n\n\n\n<p>Plutarco dixo que era dechado del mismo Dios un pr\u00edncipe perfecto, y si contra Dios se atrevi\u00f3 su clemencia por aver sido incentivo en alg\u00fan modo su compasi\u00f3n de la malicia, bien puedo yo decir que \u00e0 conspirado oy en vuestra magestad la dignaci\u00f3n contra su proprio due\u00f1o, pues \u00fanicamente de muy seguro atropella mi cari\u00f1o con este, que no s\u00e9 si llame arrojo o argumento de mi buena fee.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero ya que se arrest\u00f3 mi cortedad contra tan formidable adversario, bien ser\u00e1 que luche contra toda la moderaci\u00f3n de su augusta magestad hasta apurarle sus fondos al discurso, en un assumpto en que le va a la pluma su reputaci\u00f3n, y en que no es f\u00e1zil pueda campear con lustre la gratitud, si no es armada u del atrevimiento u de la lealtad; a m\u00e1s de que, si se mira este empe\u00f1o con todo el peso de una madura reflecci\u00f3n, no dudo que se le franquear\u00e1 a la pluma la justicia, que la asiste, por m\u00e1s que u la embidia o la emulaci\u00f3n la noten de poco atenta, porque siendo vuestra magestad tan interesado como es en las glorias, que se adquiri\u00f3 Gibraltar en su defensa, y igualmente en los dem\u00e1s sucessos que se le subsiguieron, no pod\u00eda sin violencia privarle a vuestra magestad de este elogio. Ni es menos poderoso motivo el de referirlas mi gratitud, en ocasi\u00f3n que sea halla esta del todo sacrificada a vuestra magestad, por afecto, por obligaci\u00f3n y por voto, y m\u00e1s que por estos por los repetidos favores, que de la real mano de vuestra magestad tengo experimentados hasta aqu\u00ed, por manera que a violentar el brazo para valerme de otro mecenas no ay duda que llevado de aquella natural simpat\u00eda, que domina secretamente en mi pecho, se fuera sin el benepl\u00e1cito de su due\u00f1o a descifrar la idea, que concibi\u00f3 all\u00e1 en su fantas\u00eda la lealtad. Ni ser\u00eda raz\u00f3n que la generosa mano de vuestra real persona tan a costa de mi desvelo, le dedignase admitir baxo su amparo, que pues tanto confina con la magestad la dignaci\u00f3n, bien ser\u00e1 que una vez si quiera, admita a su sombra la de vuestra magestad este leve ensayo de mi atenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Mas como preguntava yo, como podr\u00e9 pintar en tan peque\u00f1o \u00e1mbito un Alexandro, quando era breve recinto a su grandeza el de la esfera toda? Como ce\u00f1ir a tan limitada narraci\u00f3n la que ya ocup\u00f3 los quatro \u00e1ngulos del mundo con el aplauso, con la admiraci\u00f3n y con la fama, hasta agotarle a la eloquencia sus corrientes y anegar a la embidia en su misma cuna? Ni como podr\u00e1 caber en tan limitado gyro aquella immensa selva de trofeos, que hasta aqu\u00ed le ha adquirido a vuestra magestad el valor? Confiesso que por m\u00e1s que forseje en estrecharles en un tronco la admiraci\u00f3n, es preciso que para acordarles a la posteridad de los venideros, se valga de todo su caudal el ingenio, no sea que forzado a amontonar de una muchas estrellas en tan poco cielo le falte esfera para salir con su idea.<\/p>\n\n\n\n<p>Omito gran se\u00f1or los resplendores de vuestro imperial augusto nacimiento, porque deslumbrado con la copia de luz con que ya en la cuna hizo conozer la naturaleza la brillante dorada Cl\u00edcee de tanto sol, apenas acierta mi perspicacia a registrarle sus rayos sin notorio detrimento de su curiosa observancian [sic]: a m\u00e1s de que atreverse al examen de tama\u00f1o astro, fuera lo mismo que ossar calarse con la vista al centro de aquel planeta donde no lleg\u00f3 todav\u00eda la primera de las aves a mantener abiertas sus pesta\u00f1as.<\/p>\n\n\n\n<p>Basta decir que es vuestra magestad por su nacimiento descendiente augusto de la gran familia germano-ausb\u00fargica, cuyo geneol\u00f3gico principio mientras que por lo antiguo le respeta con aprecio la veneraci\u00f3n, anda inpaciente el af\u00e1n desenterr\u00e1ndole de entre las sombras del olvido. Que tampoco fu\u00e9 possible apurarle de golpe a la F\u00e9nix su primer nido, y esta illustre imperial estirpe es puntualmente la que despu\u00e9s de haver merezido contar por suyos quantos c\u00e9sares reconoze oy vuestra magestad por progenitores den de el emperador Rodolfo, hijo que fu\u00e9 de Alberto el Grande, \u00e0 difundido su gloria sobre vuestra real cuna, de suerte que epilogando por este medio en la ces\u00e1rea y real persona de vuestra magestad todo el lleno de su grandeza, agot\u00f3 su caudal en abono de vuestro feliz nacimiento, y si no ay raz\u00f3n, como no la ay para negarle a la real prosapia de vuestra magestad los cr\u00e9ditos de primera, como podr\u00e1 haverla para negarle entre los de ella a vuestra magestad este nuevo blass\u00f3n de su propria descendencia?<\/p>\n\n\n\n<p>Callo aqu\u00ed, que es por su sangre vuestra magestad digno nieto de otros tantos emperadores, quantos son los signos, que illustran oy la carrera por donde camina el Sol. Callo aqu\u00ed, que en el seno de vuestra magestad corren oy con tanta o m\u00e1s pureza aquellas aguas como el d\u00eda que precipitadas en gloria dimanaron m\u00e1s claras que el cristal, porque de otra suerte hubiera de estrechar en un tronco solo aquella selva de laureles, que no cupo en el \u00e1mbito de dos mundos, y a no hav\u00e9rmelo prescrito ass\u00ed la fuerza de mi destino, omitiera aqu\u00ed tambi\u00e9n la gloria que se adquiri\u00f3 la real estirpe de vuestra magestad con su venida a Espa\u00f1a casando con do\u00f1a Juana de Castilla \u00fanica heredera del grande rey don Fernando Phelipe el primero deste nombre, padre que fu\u00e9 de aquellos dos emperadores Carlos y Fernando, abuelos ambos de vuestra magestad, por cuyo augusto regio lazo, dispuso la providencia viniesen a ser nietos de la real casa de vuestra magestad, los mayores monarcas que oy d\u00eda reconoze el Sol, porque partiendo entre s\u00ed la herencia (la segunda vez, que se vieron Castor y Pollux en el mundo), lleg\u00f3 el primero a hazer suya la primera monarqu\u00eda del Universo, y el segundo a perpetuar en sus hijos, como hasta aqu\u00ed aquel diadema, que en otro tiempo fu\u00e9 de los c\u00e9sares en Roma.<\/p>\n\n\n\n<p>Mas ni aun este blass\u00f3n es el que m\u00e1s suspende en \u00e9xtasi mi cortedad, porque tiene muy poco que ver estas con las glorias que en todos tiempos se han adquirido con el valor los reales progenitores de vuestra magestad, pues que nos les propone ya armados a cada passo la Historia, o bien para conquistarle nuevos imperios a la religi\u00f3n, ollando las cervices de quantos se hav\u00edan conjurado a su ruyna. Oy si no les faltase voz a los \u00e1rboles que pueblan las campa\u00f1as de las dos Germanias al modo que no le falt\u00f3 en otro tiempo a los que en la selva Doonea publicavan las glorias de un venzimiento! Oy como vozear\u00edan las vitorias que logr\u00f3 Maximiliano Augusto de sus contrarios! Quantas vezes se vieron te\u00f1idas en roxa espuma las corrientes del Albis y las aguas del Danubio! Qu\u00e9 cavado bronze podr\u00e1 sufrir el fogoso ardiente soplo con que la fama jadeava en inculcar las aza\u00f1as de tanto h\u00e9roe!<\/p>\n\n\n\n<p>Callo aqu\u00ed el valor con que el emperador Rodolfo fu\u00e9 segando una a una tanta cerviz, alevosamente conjurada contra su imperio, contra su elecci\u00f3n y contra su persona, si\u00e9ndole tal vez preciso a su grande denodado esp\u00edritu sostener con la una mano el pomo de oro, y jugar la espada con la otra, en tanto que entre la prevenci\u00f3n y el cuydado sudava el alma toda en dar fin a tan peregrina empresa, hasta que hechos v\u00edctimas de su brazo Bela rey de Ungr\u00eda y el rey Othocaro de Bohemia, fueron ornamento de los carros falcados, con que poco despu\u00e9s se restablezi\u00f3 triunfante a la posessi\u00f3n del cetro que empu\u00f1ava. Los famosos hechos de armas, con que el emperador Alberto afirm\u00f3 sobre sus sienes el diadema no llenaron de espanto al mundo y a su casa de trofeos hasta a\u00f1adirle a la fama nuevos clarines? Ni fuera necessario removerle al olvido mucha tierra si quisiera yo acordar aqu\u00ed las proezas, con que el c\u00e9sar Maximiliano inmortaliz\u00f3 su nombre alcanzando tantas vitorias, que solo el cielo puede tener laureles para triunfos tan continuados. Ni quiero hazer memoria aqu\u00ed del emperador Carlos Quinto, porque siento que es muy corto cauze el de mi pluma para de[s]cifrar las glorias de aquel que supo hazer historia todas las f\u00e1bulas que so\u00f1aron los poetas. Y ass\u00ed basta decir que tuvo Carlos un coraz\u00f3n tan grande, que siendo peque\u00f1o un mundo para la magnanimidad de su esp\u00edritu, dispuso el cielo que se descubriese otro nuevo en su reynado. Que suget\u00f3 a su espada m\u00e1s dominios y a su cetro m\u00e1s vassallos que todos sus predecessores juntos. Que despu\u00e9s de haver puesto freno al mundo y ley al mar fatigado del peso de sus laureles m\u00e1s que de la molestia de sus achaques, colg\u00f3 la espada para monumento de su valor en el Templo de la Vitoria. Que haviendo abatido el orgullo de tanto monstruo, y derrotado tanto esquadr\u00f3n contrario, se retir\u00f3 a la soledad de un campo a luchar con la fortuna, y consigui\u00f3 triunfar de uno y otro para poder cerrar la puerta del Templo de Dios Jano, pues que ya en el mundo no le quedava que venzer otro enemigo. Y en fin baste decir que en m\u00e1s divina representaci\u00f3n que la del otro fabuloso numen se dex\u00f3 ver hasta oy en su medalla con un rostro mirando assia la inmortalidad del siglo venidero, y otro azia el tiempo ya passado, que tambi\u00e9n hizo su brazo con el estoque de oro. \u00daltimamente gran se\u00f1or no ay para que repetir aqu\u00ed el ardimiento con que fu\u00e9 de nuestros d\u00edas ocupando la Tierra con sus vitorias y el viento con sus \u00e1guilas el c\u00e9sar padre de vuestra magestad. Aquel que apenas di\u00f3 passo, que no naciesse una palma donde av\u00eda assentado animoso una vez el pi\u00e9, aquel que pele\u00f3 con un mundo de hombres en ocasi\u00f3n que inundava el turco con ellos la christiandad, aquel en fin de quien son momento quantas plazas en Ungr\u00eda, que oy se ven reduzidas a la obediencia de vuestra magestad, pass\u00f3 en parte el assedio de su imperial corte, y a vista de un tan ruidoso exemplar habr\u00eda de tener mi aliento las alas muy cobardes, que no osasse fiarlas al viento, en ocasi\u00f3n que estava llamando de lo alto al aplauso, bien que si he de decir lo que siento en esto, ser\u00e1 preciso que confiese que esta vitoria perdi\u00f3 mucha parte de su grandeza en la noticia de que peleava el cielo a su favor assisti\u00e9ndole con su visible protecci\u00f3n hasta el mismo Dios de las Batallas.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero para que? Dexemos en la cuna la pompa con que previno la providencia el real nacimiento de vuestra magestad, y vamos a sondar los fondos con que por el camino de la gloria di\u00f3 muestras vuestra real persona de su discreci\u00f3n, de su espada y de su grandeza. Depar\u00f3 la gracia tan vistoso alc\u00e1zar al esp\u00edritu, que anima vuestra magestad, que reci\u00e9n labrado se venerava ya por la obra m\u00e1s peregrina y gentil que supo idear la arquitectura, dexando ver en aquel altar peque\u00f1o toda la esperanza de su futuro nacimiento, hazi\u00e9ndose y entonces digno de observancia en la augusta frente de vuestra magestad no s\u00e9 que adem\u00e1n ayroso, que manifestava en sus giros los esmeros de un esplendor divino, pudiendo decirse sin mucho hip\u00e9rbole que av\u00eda en la formaci\u00f3n de vuestra magestad hecho ostensi\u00f3n de sus m\u00e1s notables calidades la naturaleza empe\u00f1ada en que se reconociesse en vuestra magestad hasta donde pueden llegar las humanas perfecciones, pues junt\u00f3 tantas en sola vuestra real persona, que referidas m\u00e1s parezen fantas\u00eda, o dezeo, de que se hallase un joven tal en el mundo, que no Historia de lo que es en la realidad, formando un pr\u00edncipe F\u00e9nix, qual se suele representar o finxir en el anchuroso campo de la imaginaci\u00f3n, y se encuentra por maravilla en los campos de la realidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Una viveza que est\u00e1 por cada sentido vibrando raios, para penetrar con el alma hasta los pensamientos m\u00e1s ocultos, que fragu\u00f3 en su oficina la raz\u00f3n, y si en otro tiempo huvo qui\u00e9n se quexase del destino, porque se mostrava tan defectuoso en la simatr\u00eda de los cuerpos, alegando por motivo no parez\u00eda bien que se viese reduzida las estrechezes de un armaz\u00f3n poco conforme un esp\u00edritu gentil, qui\u00e9n duda que hubiera depuesto su opini\u00f3n a haver reconozido el templo que el alma de vuestra magestad depar\u00f3 al esp\u00edritu, que incessantemente la govierna, porque era tal la disposici\u00f3n ayrosa de su semblante, que o le haz\u00eda digno alberg[u]e de un esp\u00edritu el m\u00e1s generoso, o cielo proporcionado para habitaci\u00f3n de un Dios peque\u00f1o. Pues que si se arrestase el cuydado a registrarle sus fondos al pasmoso elevado talento de vuestra magestad, en donde no halla suelo la debilidad del m\u00edo, \u00bfacaso podr\u00e1 apurarle a su alta animada intelligencia las preciosidades de su caudal? Si en pocas brazas no fu\u00e9 f\u00e1zil sondarle hasta aqu\u00ed al occeano sus senos, como lo ha de ser el penetrarle los \u00e1pices a su real comprehenci\u00f3n? A m\u00e1s de que donde produxo el tiempo viveza igual en el juizio, igual solidez en el ingenio, siendo en mi sentir tan dif\u00edzil hazer pi\u00e9 en la promptitud de su peregrino entendimiento, como poner lastre a un rayo, o suspender a un rel\u00e1mpago en medio de su carrera, que nunca estuvieron vinculados los aciertos en vuestra real persona a la penosa cansada nota de ser prolixos.<\/p>\n\n\n\n<p>Puede dudarse que para dar leyes a dos mundos, le sobra a vuestra magestad lo m\u00e1s del alma? Puede dudarse que entre las nieblas de estado ha rompido vuestra magestad camino por todos los elementos hasta fazilitar las empresas, que en otro tiempo aun al mismo H\u00e9rcules le huvieran sacado mucha sangre y no pocos suspiros al macedono? Puede dudarse que la soberana augusta comprehenci\u00f3n de vuestra magestad ha sabido allanar la frente a un impossible y unir por des[a]costumbrados rumbos extremos que miravan como a encontrados la emulaci\u00f3n ignorante, quiz\u00e1s de que estava vuestra magestad en el mundo para coronar con este nuevo laurel los primeros ensayos de su valor? Puede dudarse que las promptitudes eloquentes del sutil entendimiento de vuestra magestad sirvieron no pocas vezes de escudo a la innocencia y de freno contra la ossad\u00eda? Puede dudarse que el Dios de la eloquencia fue derramando por el seno de vuestra magestad toda la copa de oro en que deposit\u00f3 su n\u00e9ctar la discreci\u00f3n? Puede dudarse que las estrellas les agotaron a los dioses mismos su ambros\u00eda, para transfundir su dulzura a los labios de vuestra magestad, que no pareze que halle el numen inspirada en la boca de vuestra magestad la palabra, o que agita Minerva esa divina lengua? Estra\u00f1a felizidad de un alma illustre concebir pensamientos tan superiores, que ni los alcanze ni los apee la raz\u00f3n m\u00e1s culta, y reducirles despu\u00e9s al labio tan vivamente, por conductos de resplendor, que ni pierda una gota la raz\u00f3n, ni queden mal satisfechos los discursos de las expressiones.<\/p>\n\n\n\n<p>Qu\u00e9 \u00e9mulo desapiedadamente indignado escuch\u00f3 la material explicaci\u00f3n de vuestro real labio por breve rato que no saliese llevando en el pecho otro coraz\u00f3n distinto, y que no fuese deponiendo las flechas de plomo, haziendo trozos del arco, sinti\u00e9ndose mal herido de los dardos de oro que vibra la fecunda eloquente lengua de vuestra magestad, y si propuso hazer frente alguno a los primeros contrastes, s\u00ed se atrevi\u00f3 a percistir fuerte en la obstinaci\u00f3n de su duresa, o entre los estragos de la ira, no es verdad que luego al segundo avanze, se reconozi\u00f3 precisado a ceder todo el campo de su alvedr\u00edo, y dexarle en manos del vitorioso? No es verdad que fu\u00e9 lo mismo resistir a las armas con que batallava el animoso corage de vuestra magestad que querer rechazar los \u00edmpetus del plomo con un pavez de vidro? [sic] Que no es ass\u00ed que supo vuestra magestad m\u00e1s de una vez infundir alma a un bruto, comunicar raz\u00f3n a un tronco, domesticar a un monstruo y suspender los furores de un irritado? Que no es ass\u00ed que la suavidad de essa eloquente lengua hizo que dexase de ser f\u00e1bula el gravar en un pe\u00f1asco un coraz\u00f3n de cera y desatar en l\u00e1grimas una roca? Que si huviesse de esparsir elogios por los primeros a\u00f1os de vuestra magestad, quando entre el ocio y el cuydado de los afectos se derrit\u00eda en n\u00fameros la fantas\u00eda? Que, y si huviesse de hazer menci\u00f3n aqu\u00ed de aquel florido tiempo en que transformado en plectro el augusto real dimanantial de vuestra magestad iva rob\u00e1ndole a Orfeo la suavidad de su lira, cantando apaziblemente al suave m\u00fasico sonido de su c\u00edtara su fortuna, en tanto que se iva la vena desangrando toda por la pluma? Bien fuera menester usurparle algunas inspiraciones al Dios Feto, o pedirle por alg\u00fan rato de prestado el instrumento a Memnosine, para transfundir al papel los primores con que vuestra magestad pul\u00eda ya en aquella hora para m\u00e1s altas empresas su eminente delicada comprehenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Qu\u00e9 glorias han merezido los mayores h\u00e9roes, que no se haya adquirido el valor y espada de vuestra magestad cotexables con las que inmortalisan el nombre de Alexandro, y le sirven de monumento en la posteridad? No es ass\u00ed que vuestra magestad, intr\u00e9pido y magn\u00e1nimo, ya en la tierna edad de diez y nueve a\u00f1os poco m\u00e1s defendiendo Barcelona en la expugnaci\u00f3n de dos poderosos ex\u00e9rcitos de Espa\u00f1a y de la Francia, que le llegaron con el duque de Anjou, invadida igualmente por el mar de una numerosa flota, infundi\u00f3 nuevos alientos a unos 1.350 soldados y vezinos, que \u00fanicamente presidiavan la plaza, dex\u00e1ndose ver vuestra real persona muchas vezes en la brecha, donde el encono enemigo dirig\u00eda su mayor fuego, exponi\u00e9ndola assimismo en otras partes del mayor peligro? No es evidente que el denodado esp\u00edritu de vuestra magestad consigui\u00f3 por \u00faltimo que el duque de Anjou desistiesse de aquel empe\u00f1o precis\u00e1ndole a la ignominiosa retirada, que con los dos ex\u00e9rcitos execut\u00f3 sin parar hasta lograr el abrigo de dominios de la Francia, cedi\u00e9ndole a vuestra magestad aquella selva de laureles en el mismo campo que ocupava y recinto de su marcial combate contra la plaza, poblado de m\u00e1s de 106 ca\u00f1ones de batir, 27 morteros todo de bronze, montados, numeros\u00edssimos almagazenes de pertrechos, municiones, v\u00edveres y equipages de grand\u00edssimo valor y igual conveniencia? Y a la verdad si se ha de descrivir lo intr\u00e9pido de la espada de vuestra magestad, ser\u00e1 preciso hazer menci\u00f3n aqu\u00ed de las batallas que huvo en Balaguer, Almenara y sobre Zaragoza, que venziendo sus hilos al duque de Anjou su competidor, tuvo por conveniente dexar el campo de batalla, llevando la retaguardia de su ex\u00e9rcito y retir\u00e1ndose con tal desorden y precipitaci\u00f3n, que di\u00f3 lugar a nuestros soldados al logro de muchos despojos de ricos equipages, naci\u00e9ndole a vuestra magestad tantas palmas como passos di\u00f3 el competidor bolviendo las espaldas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00daltimamente gran se\u00f1or arr\u00e9stase mi cortedad, quando empe\u00f1ada a de[s]cifrar las glorias, perfecciones y virtudes de vuestra magestad, mira por impossible pueda toda la eloquencia y agudeza agotar lo inmenso de ellas, para hazerlas manifiestas a todos los que el Sol fomenta baxo su giro, y ass\u00ed callando en la prosecuci\u00f3n de tan elevado assumpto, asseguro mi acierto confessando a vuestra magestad mi ossad\u00eda, dimanada de los impulsos proprios de mi lealtad y constante zelo tan justamente devido a vuestra magestad, a cuya protecci\u00f3n recurro para que baxo este presupuesto, se digne vuestra magestad aceptar este leve ensayo de mi reconozimiento y atenci\u00f3n a las repetidas honrras que siempre he devido a su ces\u00e1rea clemencia, rogando a la Divina guarde y prospere a vuestra magestad los dilatados a\u00f1os que la christiandad ha menester, y le suplica este fidel\u00edssimo vassallo.<\/p>\n\n\n\n<p>Viena, y mayo siete de 1713<\/p>\n\n\n\n<p>Don Francisco de Casamitjana de Rupidera<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><a href=\"http:\/\/gibaltar.cat\/index.php\/documents\/diari-de-francesc-de-casamitjana\/preludi\/\">Preludi ><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es del se\u00f1or don Francisco de Casamitjana [manuscrit] Est Caroli de Casamitjana Empresas y sucesos gloriosos que consiguieron las armas del emperador y rey nuestro se\u00f1or Carlos Sexto en Alemania y terzero en Espa\u00f1a y de sus altos aliados en los Reynos de Andaluz\u00eda sobre las costas del de Granada y Corona de Arag\u00f3n, desde [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":400,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/gibaltar.cat\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/396"}],"collection":[{"href":"https:\/\/gibaltar.cat\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/gibaltar.cat\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/gibaltar.cat\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/gibaltar.cat\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=396"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/gibaltar.cat\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/396\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":597,"href":"https:\/\/gibaltar.cat\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/396\/revisions\/597"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/gibaltar.cat\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/400"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/gibaltar.cat\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=396"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}