{"id":535,"date":"2021-06-28T14:46:21","date_gmt":"2021-06-28T12:46:21","guid":{"rendered":"http:\/\/gibaltar.cat\/?page_id=535"},"modified":"2022-08-20T08:59:40","modified_gmt":"2022-08-20T06:59:40","slug":"capitol-36","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/gibaltar.cat\/index.php\/documents\/diari-de-francesc-de-casamitjana\/capitol-36\/","title":{"rendered":"Cap\u00edtol 36"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Cap\u00edtulo 36<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Disparan fuertemente las bater\u00edas de la monta\u00f1a balas y bombas, poniendo en confusi\u00f3n a la ciudad. Levantan los sitiados un fort\u00edn en los molinos fuera el Portal Nuevo. Aplicaci\u00f3n de su magestad en providencias. Disparan los de afuera con una nueva bater\u00eda de 30 ca\u00f1ones a la cortina y Torre de San Pablo donde se trabaxava la cortadura. Levantan los ingleses 2 bater\u00edas m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>H\u00e1llase ya muy adelantada la brecha. Pide milord la entrega de la plaza, no consinti\u00e9ndose a tu demanda. Terrible fuego el de los de afuera, causando mucho estrago en las casas de la ciudad. Repite milord su instancia, y no consigue su deseo.<\/p>\n\n\n\n<p>Prosiguen los sitiadores su veemente disparo contra la ciudad, que dispone unos morteros en las huertas de San Pablo.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuego continuo de una y otra parte, siendo insufrible el de los sitiadores, que bola al ayre a un almaz\u00e9n de los sitiados junto a la cortadura con otros susessos.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>1\u00ba<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Disparan fuertamente las 2 bater\u00edas de la monta\u00f1a.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Las dos bater\u00edas, que los sitiadores levantaron sobre la monta\u00f1a de Monjuich, de ca\u00f1ones y morteros, empezaron a disparar por la parte de las Atarazanas dentro de la ciudad, que poni\u00e9ndola en un cahos los estragos que las balas y bombas executavan en sus casas motivaron y obligaron al virrey don Francisco de Velasco a desamparar su palacio y passarse al fuerte y reparo de las bombas, que se le ten\u00eda prevenido en el convento de San Pedro de las Puellas.<\/p>\n\n\n\n<p>Prosiguieron las balandras por la noche el curso de la[s] bater\u00edas de la monta\u00f1a, ass\u00ed que arrojando bombas con no vista elevaci\u00f3n a la ciudad, no sab\u00edan donde refugiarse sus vezinos por los grandes estragos y ruinas que padez\u00edan las casas de su habitaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Pusieron mano los de la plaza en la f\u00e1brica de un fuerte junto al molino que av\u00eda fuera del Portal Nuevo a efecto de executar con m\u00e1s fazilidad algunas salidas, y inquietar las guardias avanzadas que ten\u00edamos por aquella parte.<\/p>\n\n\n\n<p>No cessava el rey nuestro se\u00f1or de su infatigable aplicaci\u00f3n en las disposiciones y providencias que m\u00e1s pudiesen anticipar el rendimiento de la plaza.<\/p>\n\n\n\n<p>Assist\u00edan su real persona continuamente el pr\u00edncipe Antonio de Liecktenstein mayordomo mayor, el general conde de Ulefeld capit\u00e1n de la real guardia de corps, y los gentiles hombres de la c\u00e1mara condes de Sinzendorf y Althain, que zelando el real servicio y bien p\u00fablico se esmeravan con el mayor desvelo a quanto reconoz\u00edan conveniente al logro de los progrezos que mediante la Divina Providencia se esperavan en el rendimiento de aquella capital y total posesi\u00f3n del Principado.<\/p>\n\n\n\n<p>Reciv\u00eda el conde don Roque Estela los \u00f3rdenes proferidos por su magestad, en cuya distribuci\u00f3n con el exerzicio de su ayudante general fu\u00e9 incessante su cuydado, y igualmente la fatiga que tuvo en aquella ocasi\u00f3n, no parando d\u00eda y noche para el cumplimiento de su cargo a fin de no retardar un instante las operaciones que tanto importavan al real servicio y p\u00fablica utilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Rezelando los de la plaza que los sitiadores intentasen alguna escalada por el lienzo de muralla que discurre des de San Pablo a las Atarazanas le pertrecharon de calidad con gente y artiller\u00eda, que no parava el disparo continuamente en toda aquella parte, a cuyo fuego correspondi\u00f3 con igual furor el de los ingleses.<\/p>\n\n\n\n<p>Las dos bater\u00edas de a 6 y 8 ca\u00f1ones que en la fuente de la Satal\u00eda y campo de los Jud\u00edos perfizionaron al 21 los sitiadores, lograron sus tiros este d\u00eda en desmoronar mucha parte de la muralla, y desmontarles a los de la plaza la artiller\u00eda de la bater\u00eda, que ten\u00edan plantada en aquel parage, y las bombas y granadas reales que a un tiempo disparavan hizieron tanto da\u00f1o que los artilleros fueron obligados a desamparar la muralla por no poder resistir al gran fuego que se les haz\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Al rayar del alba del 22 saludaron los ingleses a los de la plaza con la descarga de una nueva bater\u00eda de 30 ca\u00f1ones, que levantaron m\u00e1s cerca de la muralla, dirigiendo todo su fuego a la Torre de San Pablo y cortina contigo a ella, arrojando por la noche las balandras m\u00e1s de 200 bombas a la caser\u00eda de la ciudad, cuyo estruendo y ruinas motivaron a un summo clamor y confusi\u00f3n en los vezinos.<\/p>\n\n\n\n<p>Las dos bater\u00edas de la fuente de la Satalia y la \u00faltima que levantaron los ingleses de 30 ca\u00f1ones frente al campo de los Jud\u00edos, m\u00e1s cerca de la plaza comenzaron a disparar a un tiempo a la cortina, que dixe arriba, con tanto furor y violencia, que lograron el echar por tierra todas sus obras muertas en pocas horas, y las bombas y granadas reales, que arrojavan de aquel mismo puesto el herir a muchos soldados y artilleros.<\/p>\n\n\n\n<p>Aplic\u00e1ronse los del presidio con todo calor el 24 en el adelantamiento de su cortadura, pero no dex\u00e1ndoles parar el fuego, que nuestras bater\u00edas arrojavan de bombas y granadas reales a aquel mismo puesto, les oblig\u00f3 a dexar aquel trabaxo.<\/p>\n\n\n\n<p>Al mismo tiempo se aplicavan los sitiadores en la construcci\u00f3n de dos bater\u00edas m\u00e1s en la monta\u00f1a, que mira a las Atarazanas con artiller\u00eda y morteros, y quedando estas al 26 perfizionadas, las asestaron los botafuegos contra la cortina, y a la ruina de la ciudad, que commovi\u00f3 a un continuo llanto a sus vezinos los estragos, que executavan en las casas, y las muertes que causavan las ruinas, no parando la mosqueter\u00eda de una y otra parte con ocasi\u00f3n de haverse acercado tanto los nuestros con sus l\u00edneas a la muralla.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>2\u00ba<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>H\u00e1llase ya muy adelantada la brecha. Pide milord la entrega de la plaza no consinti\u00e9ndose a su demanda. Terrible fuego el de los de afuera. Repite la instancia milord y no consigue su deseo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La gran falta de artilleros, que se ten\u00eda en la plaza, oblig\u00f3 a su comandante a ofrezer a las personas que entendiesen el arte de punter\u00eda y quisiesen asentar plaza doze doblones de entrada y diez reales todos los d\u00edas por su sueldo, pero fue tan de balde esta diligencia, que ninguno quiso exponerse en el iminente peligro de perder la vida entre el continuado fuego que arrojavan nuestras bater\u00edas, de calidad que en un solo d\u00eda dispararon 3.000 tiros.<\/p>\n\n\n\n<p>Despach\u00f3 milord Peterboroug un trompeta a la plaza con carta para el Velasco, en que le ped\u00eda se la entregase a vista de lograr el dominio de su castillo y la brecha tan dilatada a cuya instancia respondi\u00f3 el comandante, que teniendo bastante gente para defenderse y v\u00edveres para subsistir mucho tiempo no conven\u00eda en la capitulaci\u00f3n que su excelencia solizitava de la plaza.<\/p>\n\n\n\n<p>Si en los d\u00edas antecedentes era grande el disparo de nuestras bater\u00edas, fu\u00e9 mucho mayor el que hizieron al 27 en que asestando nuestros botafuegos setenta piezas a un tiempo habrieron tan prolongada brecha, que pass\u00f3 de 90 passos geom\u00e9tricos, lo que comprehend\u00eda aquella, de calidad que la plaza no ten\u00eda m\u00e1s que tres ca\u00f1ones con que poder contrabatir por aquella parte.<\/p>\n\n\n\n<p>Acerc\u00e1ronse m\u00e1s los nav\u00edos y balandras el 28 a las Atarazanas muy antes de la madrugada, y arrojaron tanta multitud de bombas a la ciudad, que continu\u00e1ndolo hasta medio d\u00eda, causaron tanta ruina en sus edificios, que ninguno de sus vezinos pod\u00eda hallar lugar para la seguridad de sus vidas, experimentando mayores estragos las iglesias en que acostumbravan refugiarse en semexantes lanzes.<\/p>\n\n\n\n<p>Envi\u00f3 otra vez milord un atambor a la ciudad, instando a don Francisco de Velasco la entrega de la plaza a sus armas a vista de la brecha tan dilatada, que lograva para el assalto, y respondi\u00e9ndole que teniendo su cortadura en tan buen estado para recivirle fortificada con su fosso, estacada y la mina cargada no era dable convenir con la demanda. Resintiose tanto el ingl\u00e9s del recado que le env\u00edo el Velasco, que mandando disparar toda la artiller\u00eda y morteros a carga cerrada contra la brecha, obras de defensa y por toda la ciudad, hizo aquel continuado fuego tantos estragos en los edificios que sus ruinas enterraron muchas familias en sus mismas casas, no pudiendo persistir ninguno en el trabaxo de la cortadura por el diluvio de balas y bombas que disparavan nuestras bater\u00edas a aquella parte, de calidad que passaron de seis mil los tiros aquel d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Bolviendo el piquete del enemigo de reconozer nuestro campo encontr\u00f3 dos paisanos junto al convento de Capuchinos, que at\u00e1ndoles sin m\u00e1s en las colas de sus cavallos, les llevaron con esta inhumanidad a la ciudad, y no siendo menos la que exercit\u00f3 con ellos el comandante de la plaza, mand\u00f3 ahorcarles sin otra averiguaci\u00f3n, como lo executaron a las quatro de la tarde del mismo d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>3\u00ba<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Prosiguen los sitiadores su vehemente disparo contra la ciudad, que dispone unos morteros en las huertas de San Pablo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Cada d\u00eda aumentavan su fuego los sitiadores, y ass\u00ed al 29 asestaron todas sus bater\u00edas de mar y tierra, que disparando a comp\u00e1s los ca\u00f1ones y morteros, parez\u00eda av\u00eda de transtornar la esfera toda aquel estruendo, que dur\u00f3 ocho horas efectivas entre d\u00eda y noche.<\/p>\n\n\n\n<p>Prosigu\u00edan con todo calor el adelantamiento de sus obras de defensa los de la plaza, tanto en la gran cortadura como en perfizionar el fort\u00edn, que dixe, en los molinos de la Puerta Nueva.<\/p>\n\n\n\n<p>Dirig\u00edan los sitiadores todo su fuego a la brecha, y a los trabaxos, que continuavan los sitiados, con tanto furor y violencia que llegando las balas y bombas que arrojavan aquellos bronzes a la caser\u00eda de la Rambla, bolaron onze personas que trabaxavan en la cortadura.<\/p>\n\n\n\n<p>Hizo plantar el virrey don Francisco de Velasco tres morteros en las huertas de San Pablo, y aunque su disparo no caus\u00f3 da\u00f1o considerable en nuestros aproveches y bater\u00edas, fu\u00e9 un nuevo incentivo aquella disposici\u00f3n para que los ingleses tomasen m\u00e1s a pecho la ofensa, duplicando el fuego de calidad que obligaron a desamparar las casas de toda la Rambla, entr\u00e1ndose las familias m\u00e1s all\u00e1 del centro de la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p>Compadezidos los administradores del Hospital General de Santa Cruz de los incendios y ruinas que padezi\u00f3 aquella Santa Casa, y de lo mucho que estavan expuestos los enfermos que en ella exist\u00edan, enviaron persona a nuestro campo sin consentimiento del comandante para representar a su magestad se dignara exerzitar el acto de caridad de mandar no se disparase en lo suzessivo a aquella parte, como lo hizo apenas lleg\u00f3 a nuestro campo, cuya s\u00faplica commovi\u00f3 tanto el real \u00e1nimo, que inclinando su piedad al consuelo de aquel hospicio expidi\u00f3 los \u00f3rdenes convenientes mandando no se disparase a la ruina por aquella parte.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>4\u00ba<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Fuego continuo de una y otra parte, siendo insufrible el de los sitiadores, que bola al ayre a un almaz\u00e9n de los sitios junto a la cortadura.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Entr\u00f3 el octubre y los sitiadores al amanezer de su primer d\u00eda le celebraron con una muy luzida salva de toda su artiller\u00eda y morteros, dirigida a la brecha, con tal \u00edmpetu y furor que no pudiendo los gastadores resistir a tanto fuego, dexaron sin m\u00e1s la prosecuci\u00f3n de su cortadura, no pudiendo persistir persona alguna en aquella parte. Prosiguieron las balandras su bombardeo, de calidad que las bombas que dispararon aquella noche por mar y tierra puso en confusi\u00f3n toda la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p>Los de la plaza las arrojaron con los 3 morteros que ten\u00edan plantados en la huerta de San Pablo, pero con poco o ning\u00fan efecto.<\/p>\n\n\n\n<p>Quedando la cortadura de los sitiados puesta por la mayor parte el d\u00eda 2 en toda forma, la guarnezieron con 200 soldados de los m\u00e1s veteranos que av\u00eda en el presidio de tropas espa\u00f1olas y napolitanas de la guardia del duque de Populi, que se hallava dentro la plaza, el marqu\u00e9s de Aytona y don Manuel de Toledo, que exerz\u00eda el cargo de general de la artiller\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Logr\u00f3 una bomba, que se dispar\u00f3 de nuestros morteros, tan acertada elevaci\u00f3n y trecho, que dando esta sobre las que ten\u00edan con muchas granadas prevenidas los sitiados junto a la mina que av\u00eda entre la brecha y cortadura, les peg\u00f3 fuego de calidad que bolando por la violencia de la p\u00f3lvora a aquel almaz\u00e9n, hizo temblar toda la ciudad su grande estruendo con p\u00e9rdida de algunos soldados, y de los que continuavan en las obras de defensa.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><a href=\"http:\/\/gibaltar.cat\/index.php\/documents\/diari-de-francesc-de-casamitjana\/capitol-35\">&lt; Cap\u00edtol 35<\/a> \/ <a href=\"http:\/\/gibaltar.cat\/index.php\/documents\/diari-de-francesc-de-casamitjana\/capitol-37\">Cap\u00edtol 37 &gt;<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo 36 Disparan fuertemente las bater\u00edas de la monta\u00f1a balas y bombas, poniendo en confusi\u00f3n a la ciudad. 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